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jueves, 30 de diciembre de 2021

Después de uno de tantos apocalipsis

 Demostrando que el blog todavía tiene razón de ser, aquí viene una entrada más. Esta vez reflexionando sobre que continuar y que no. 

De nuevo con una desprevenida redacción y estilo, me siento aquí rascándome la cabeza sobre aquello que debería ser y que no en este periplo llamado Galaxy Sentinels.

martes, 1 de diciembre de 2020

Algunas conclusiones de publicar un juego de rol en Colombia

 Saludos exploradores:


Yo sé que no soy constante en este blog, pero hoy me dí cuenta que este no está para un ejercicio de mercadeo, ni de publicación constante. Más bien para compartir ciertas reflexiones de esta vivencia que es el juego de rol de mesa y sus aristas de crear y publicar, en un blog puedo explayarme sin problemas e incluso, darme ciertas licencias de redacción que, si tuviera en cuenta, limitarían o bajarían el entusiasmo de compartirlas.

Quisiera, en primer lugar, dividir mi reflexión en tres ámbitos para finalmente llegar a una conclusión que a la larga es lo que da titulo a esta entrada. Dejando en claro esto, va un escrito que no pienso revisar mucho de manera formal, entiéndase como una conversación en formato escrito, con sus trastabilleos y balbuceos.

martes, 17 de marzo de 2020

Crónicas del viajero galáctico 2

Estas son las historias de viajeros galácticos alojadas en la red Cassimir, esperamos pronto la tuya.

Por Hantei Andraiel, jinete de la galaxia:


“Otro viaje por el sector….ah que bien”
El capitán Koukin mira la ventana otra vez desde su asiento en el puesto de mando, las estrellas pasan una y otra vez, él ha viajado por varias de ellas, otras no está permitido ir, su tripulación solo obedece y decide seguir el curso que les dieron en la base.
Han pasado 7 meses desde la última misión y lo único que queda es patrullar la zona, Koukin se está quedando dormido, solo su navegante Cárinna la akanilonte, lo mantiene despierto.

lunes, 24 de febrero de 2020

Crónicas del viajero galáctico 1

Crónicas del viajero galáctico 1


Estas son las historias de viajeros galácticos alojadas en la red Cassimir, esperamos pronto la tuya.


La gravedad de la consciencia


Un planeta tiene muchos territorios, para explorarlos hay que tener siempre dos cosas, un pequeño ajustador gravitacional y tener la carta biomolecular del planeta.

El primero tiene una función clara, sirve para ajustar la fuerza gravitatoria a nivel personal, es dotada a todo ser que vaya a viajar hacia cualquier lugar diferente a su planeta de origen y va en el traje o el biovehiculo[1] del ser.

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Asunto de soldados

La ciudad unificada de Bogota, es el 28 de Noviembre del año 2521, un viento fuerte golpea contra los cristales trayendo los indicios de la llegada del invierno, cuentan que antiguamente esta ciudad era fría y lluviosa pero los efectos de un fenómeno llamado a principios del siglo 21 como el calentamiento global trajo consigo un cambio de las estaciones y una desviación en el eje de rotación de la tierra que altero el clima, y por eso ahora en la ciudad se tienen estaciones, desde la ventana del edifico principal en la zona histórica sobre el llamado parque de los héroes, Andros Derken observa la fina lluvia que anuncia la llegada de una nueva estación golpear casi que imperceptiblemente los cristales, mientras una terminal computarizada se encuentra en modo de espera con una luz roja parpadeante sobre su pantalla. Andros sabe que el jefe lo esta haciendo esperar a propósito, no hay nadie en la sala de espera más que él, pues es una de las pocas personas que todavía requiere el contacto visual en su trabajo ya que sobrevive del contacto humano y sus consecuencias, Andros es un detective del OSRE o como se le llama en estas épocas un Juez de Campo; el OSRE es en pocas palabras los jefes de todo y quienes controlan todo, una suerte de policía galáctica con miras de vigilancia, organización y expansión.

lunes, 5 de septiembre de 2016

Edik

 Por Eduardo Andres Moreno
-Los eventos y nombres de este relato son canónicos.
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Todo inicio cuando una señorita entro por la puerta de una oficina de la delegación…

- Ehmm... buen dia, quiero hacer un denuncio – dijo la muchacha. 
- Buen dia, si señorita, cuénteme en que le puedo ayudar – dijo el oficial sin darle mucha atención, <<seguro es un asunto domestico>>, pensó el oficial.
- No hace mucho me encontré con un hombre, bastante raro, es peligroso y al parecer esta ebrio, o al menos su aliento olía a vodka, dijo que va a asesinar a una persona que esta detenida en esta comisaria –
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domingo, 22 de septiembre de 2013

A cronique du sentinel 2 parte

Segunda y última parte del relato. Junto las últimas entregas en este solo artículo Disfruten el final de la historia y espero comentarios para pasarle a mi amigo Ijaaiva.
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Mientras reposaba en la orilla, terminando de sacar el agua de mi piel antes de entrar en mi uniforme, el ánimo de los humanos parecía no mejorar, perder a un compañero siempre causa tristeza, pero para mí raza si un explorador o un guerrero murió cumpliendo con su deber es motivo de alegría, se le da un funeral, poniendo su hinkirith o su “barthar” (una lanza tribal usada por mi tribu asignada a un explorador o guerrero) en un espacio especial dentro de su pueblo. Realmente no es que en mi planeta tenga muchas superficies sólidas, así que hemos usado y colonizado nuestras lunas (las cuales también contienen grandes cantidades de agua) para los asentamientos de nuestras tribus.

Una vez terminado el descanso empezamos una búsqueda mucho más rápida, la urgencia de la seguridad y la vida de sus camaradas motivo a los humanos. Cuando les comente de las plantas carnívoras y se cuerpos vivientes gigantescos merodeando en el planeta su pesimismo pareció cambiar a un sentido del deber.

El capitán me entrego el cinturón de campaña de Zaitsev, el cual contenía una foto, un pequeño paquete de un material (conociéndolo posiblemente explosivo probablemente ilegal) y su cuchillo de campaña. Realmente nada útil teniendo en cuenta que la mayoría de su armamento aún está en la nave o lo que ha quedado de ella.

No pasaron muchos ciclos antes de encontrar incrustado en el coral otro de los cuartos de escape, se alcanzaba a notar un manchón de sangre en la puerta del mismo, al parecer perdió el impulso y cayo zancas arriba, lo primero que hicimos fue intentarlo sacar del arrecife, no pensé que esta clase de mecanismos fuese tan pesado o quizá el coral estaba intentando retenerlo en el suelo, después de varios intentos lo desatascamos de la masa rocosa.

jueves, 5 de septiembre de 2013

A cronique du sentinel

Este es un cuento que esta publicando mi amigo Ijaaiva en facebook y que transcribo aquí. Por supuesto es dentro del universo de Galaxy Sentinels.

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A CRONIQUE OF A SENTINEL: PARTE 1

Los humanos tienen un raro sentido de la palabra “alienígena”, se han esparcido por toda la galaxia como una enfermedad, más cruel y sangrienta que la infección “ayuji” que casi acaba con mi especie hace muchos ciclos; ante tal catástrofe llegaron como las buenas mareas aquellos arboles gigantes y dieron un nuevo respiro a mi raza (lo cual es irónicamente gracioso ya que la infección afectaba nuestras branquias).

Me acababa de despertar, salte de mí estanque, corrí a la ducha, procure quitarme ese horroroso aroma a cloro que me acompaña cada mañana (no sé por qué los humanos usan tal sustancia para mantener limpia su agua), me coloque mi uniforme y antes de salir revise mi forma ante un espejo.

Mis largas, fuertes pero no musculosas zancas, mi esbelto y resistente torso, y mis remos del mismo calibre; empacadas en el uniforme de los centinelas, adaptado para permitir la flexibilidad y forma de mi cuerpo.

Salí de mi habitación quedándome inmóvil frente a mi puerta, ignorando los demás cadetes mientras el jupiteriano, nuestro capitán, pasaba revista de la compañía; pese a su tosca actitud suele ser amable conmigo, creo que es porque soy el único del grupo que puede mirarlo a sus pupilas sin tener que mirar hacia abajo.

--cadete Ahrjarh— (ese soy yo) dice en su gruesa y retumbante voz el jupiteriano, una vez pasada la revista, --repórtese al comando, ¡compañía, Ar!--. Devolviéndome a mis aposentos, abrí el baúl done se encuentra mi “hinkirith” un arma tribal de mi planeta natal, la cual me han dejado traer hasta los cuarteles de los centinelas. Para ellos no es más que un “tridente” o al menos así ellos lo han denominado. Para mí, mi raza, mi tribu, mi especie, es el significado de adultez, de madurez, de un honorable guerrero.

Es extraño también que los humanos usen el oxígeno en su aire, por lo que entiendo ellos lo inhalan en pequeñas cantidades, aun así, me es difícil respirar en esta atmosfera artificial, al llegar a la cabina de mando he tenido que detenerme un segundo para guardar la compostura dejar de jadear, levantar la mirada, y entrar.

En la imagen flotante de aquel cuarto se encontraba el oficial de mando de nuestra unidad, un terrícola, me informa de una misión de exploración a un planeta en el sector 7 a los límites del sector 8, dando detalles de su atmosfera, su superficie, mayormente cubierta de agua, aceptando las ordenes me he retirado del cuarto y he ido con el capitán Alviss, el jupiteriano, quien se encuentra dando las instrucciones a la compañía, al entrar me señala como su segundo al mando, la mayoría de ellos terrícolas, exceptuando por el venusino, nos hemos embarcado en un transporte espacial.

viernes, 15 de marzo de 2013

El eterno retorno del Sci fi

Hola exploradores:

Mientras escribo y estudio (si, volví a las aulas después de 10 años, aún me confunden con un profesor) me llegan a la cabeza ciertos pensamientos acerca de la ciencia ficción y del juego de rol y ahí es cuando quiero citar al de siempre, a Isaac Asimov con respecto a una reflexión sobre su cuento "Historia Bélica" y que transcribo a continuación:
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En 1950, estalló la guerra de Corea y sobrevinieron tiempos de depresión, casi tan penosos como los actuales. No quiero ocultarles a ustedes que no soy nada entusiasta de lo que Otelo llamó "el orgullo la pompa y el aparato de las gloriosas guerras".
La Segunda Guerra Mundial ha sido algo único. Una guerra que alimentó pocos escrúpulos idealistas, Una guerra en la que se luchaba contra el mal absoluto, al parecer, bastante más allá de la usual difamación del enemigo. AL menos, dio lugar a la esperanza de que, una vez acabada, el mundo se organizaría de forma tal que previera la posibilidad de otras guerras futuras. La euforia de los días inmediatos al final de la catástrofe y de las disposiciones de las Naciones Unidas no duró mucho y la guerra de Corea dio al traste con la aurora de las grandes esperanzas.
Ustedes deben pensar que los escritores de ciencia ficción estábamos la mar de bien. Que recurriríamos a nuestro habitual "escapismo". Podíamos largarnos al espacio exterior, dejando atrás la Tierra y sus problemas cotidianos. Pero escapar no es tan fácil. El divorciarse de la realidad es más difícil de lo que ustedes piensan, y cuando, en los días de Corea, me marché en mi nave espacial hacia las vacías distancias entre las estrellas... ¿qué encontré allí? Una guerra interestelar, una batalla por una nave espacial.
¡No podía escaparme! *
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Es algo que me llego a la mente porque en esto de la opera espacial siempre vienen los personajes y referentes inevitables: El extraterrestre monstruoso, el marine espacial, el pequeñín simpático, el grandulon tierno, el androide... Y veo que siempre con estas cosas sucede que si salen, el público se queja por usarlos de nuevo y si se quitan, la gente pregunta por que se quitaron y donde se les dejó.

En el juego de rol pasa que estos personajes siempre serán recurrentes pues mucha gente gusta de ellos y en muchas oportunidades sirven de referente para aquellos que hasta ahora llegan al mundo del rol.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Los sueños... Segunda parte.

Igualmente, puede revisar señor Franchaud... (dije con indiferencia y gire mi cabeza hacía mi mesita y tome mi libro de nuevo.

Tal vez Franchaud esperaba más resistencia. Eso lo frustro realmente pues parece que disfrutaba con imponerse. Yo por mi parte estaba cansado de pelear y no iba a darle ese gusto de oponerle resistencia. Siempre creí y creo en la filosofía del Ai Kido con eso de usar la energía del enemigo a mi favor. Esta vez tendría que funcionar...

Franchaud se quedo mirándome con cierto desdén:

- Que lee señor Reinard?

- Un libro de fantasía.

- ¿Como se llama?

- Democracia y libertad de Noam Chomsky

Franchaud dejo escapar una carcajada.

-¿Me permite ese libro señor Reinard?

-Claro que si, a decir verdad me canse de tanta ficción. (Le tendí el libro con displicencia.) y ahora que lo recuerdo no hay mas copias de eso aqui para su tranquilidad.

- Prefiero estar seguro señor Reinard. (acto seguido uso su comunicador) Rindan su informe señores...

Al instante los inspectores llegaron.

-Señor, no encontramos nada relevante o por fuera de los lineamientos del gobierno.

Por dentro me sentía bastante satisfecho pero no completamente. Sobre todo porque observaba detenidamente las reacciones de Franchaud. Se notaba que era un sujeto digno de representar al gobierno mundial y quería imponerse. No le gustaban las cosas fáciles, se notaba como le gustaban los retos constantemente y el que en una librería un viejo acabado fuera una especie de excepción a su aplastante imposición lo hacia sentir frustrado. Se notaba que quería aleccionar a cada persona que se encontrara, pulir constantemente las aristas que pudieran salir al labrado constante de controlar millones de personas y hacerlas marchar al unísono de las doctrinas prístinas del nuevo orden mundial. como se notaba que este viejo no le importaba para nada su gran misión se sentía mal. Eso era algo inevitable y contaba con eso.

- Disculpe si ocupe algo de su valioso tiempo señor Franchaud.
- No se preocupe señor Reinard, de todas maneras esto no ha terminado.

Dicho esto tomo el libro de Chomsky y después de mirarlo con desdén lo metió en un incinerador portátil. Giro a mirar mi reacción por 3 segundos y se planto firme de nuevo al no obtener mayor sorpresa de mi rostro. Al fin y al cabo ese libro esta incubado en 3600 sitios de la red y solo una orden directa los liberaría. lo único que lamento es que esa era una edición del 2007.

-TRAIGAN A GONZÁLEZ (Dijo Franchaud con voz fuerte e imperativa)

Ese apellido tan genérico no me hubiera alertado en nada de no ser por que mi amigo Francisco era el que cruzaba la puerta escoltado y empujado por dos policías de uniforme negro, al verme no pudo hacer más gesto que aquel que pide perdón con la mirada.

Me estremecí.

El sabía muy bien del plan, de muchos de los lugares, los contenidos y la forma de esconderlos. No pude pensar en nada más ni planear nada más cuando dos hombres me tomaron de los brazos y otro con sus guantes me registro de manera rápida y sin cortesía. Fui sacudido como un guiñapo mientras sacaban las cosas de mis bolsillos.

Después de seleccionar y apilar mis cosas en la mesita de al lado se interesaron en unos apuntes encriptados de mi libreta personal. Maldije mi falta de memoria de toda la vida y me prepare para lo peor.

- Muy bien González (dijo Franchaud) si sabe lo que le conviene es mejor que nos diga que tiene apuntado aquí el señor Reinard. (levanto mi libreta abanicándola frente al rostro de Francisco) Por lo que veo esto esta cifrado a pesar de estar escrito en perfecto español. (la última frase la dijo en un muy buen castellano para mi sorpresa y empujo la libreta sobre el pecho de Francisco). Depende de usted tanto el futuro del señor Reinard como el suyo, así que quiero toda la verdad.

Francisco empezó a escribir en otra libreta nerviosamente mientras leía la mía. Encima de él tenia a los dos guardias y a Franchaud quienes prestaban total atención a como leía y como escribía. Más de una vez tachaba y corregía.

Yo por mi parte estaba sudando sin darme cuenta. El frío del otoño desapareció.

Luego de un cuarto de hora interminable Francisco termino de escribir y le paso los apuntes a Franchaud. El por otros 10 minutos más interminables aún comparo las 2 libretas.

-Tranquilo señor Reinard (dijo Franchaud satisfecho) su secreto estara a salvo conmigo.

Abrí los ojos con total incredulidad.

-Si Reinard, no crea que nosotros los representantes del gobierno somos despiadados, yo sé que a su edad debe estar cansado de su esposa y que visitar jovencitas complacientes es algo normal. Su señora, la cual aparece en mis registros, no se enterará de nada. Esto no es nada comparado a la infame propaganda que algunos dignos de ser torturados y muertos diseminan sin descanso, calumniando el buen nombre del gobierno. Eso si no tiene perdon... Este tipo de minucias no pueden ocupar nuestro tiempo. Lo felicito por su librería, espero que siga por la gloria del gobierno mundial y su miembros.

En ese instante recibió una llamada.

-Aquí Franchaud... ¿Que? Infames! Voy de inmediato.

La prisa del oficial le hizo olvidar mi libreta, la cual estaba ya con una calcomanía con código de barras. salio de la librería junto con sus oficiales a toda prisa. El dejar de tener importancia para ellos fue la última cuota para saldar mi cuenta con el gobierno mundial.

Varios meses después me encontré con Francisco, sin preguntarle nada se apresuro a decirme:

Lo siento Reinard... Fue lo único que se me ocurrió.

Después de una carcajada mutua enviamos la orden para bombardear la red mundial con audio-libros, textos y películas de Farenheit 451.
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Esto en un 80% fue un sueño que tuve y si no lo escribía me reventaba. Espero opiniones y más por la urgencia que tuve de escribirlo sin revisar mucho.


miércoles, 10 de agosto de 2011

Los sueños, esa inagotable fuente de inspiración

Antes de que se me olvide:

Recuerdo que hojeaba un libro viejo en mi libreria, eran las 4:30 de la tarde en el barrio viejo, alguno de Paris, otoño para se exactos. Me impresionaba como se esmeraba la gente de antaño en la calidad de impresion y encuadernación, el uso algo exagerado de bordes garantizaba que el implacable paso de los años y el uso constante mantuvieran el desgaste de las hojas lejos del contenido, la valiosa información que sirve como motor de esta increible máquina del tiempo llamada libro (que no usa más energia que la de su fabricación y la de la creacion de sus materias primas) hace que me maraville de nuevo como siempre lo hago, como niño que se fascina una y otra vez con la difraccion de la luz en los limpios ventanales de un banco a las 5 de la tarde o el vuelo de una semilla de diente de leon.

Recuerdo que mi reflexión se vio interrumpida por la súbita entrada de una ráfaga de viento por la puerta abierta de la librería, simpre me gusta dejar la puerta abierta tratando tercamente de seguir la tradición de los antiguos cuando confiaban en la gente, preferia abrigarme bien, así podría dar un paseo por la calle y no dejar entumir mis octogenarios huesos que muchas veces agradecen los avances de la ciencia buena, la de los científicos honestos y buenos seres humanos. Por alguna razón me levante a observar por la vitrina hacia la calle, la intuición siempre acierta y me saco del sillon por una poderosa razón.

Eran ellos.

Mi gran temor de hacía años se había cumplido, los uniformados del gobierno mundial llegaron personalmente y recorrian las calles en busca de cualquier cosa que estuviera por fuera o en contra de sus lineamientos. El aplastante totalitarismo no se escondía más en censura blanca. El vehículo de antimotines se movia lentamente mientras el oficial con su uniforme mezcla de traje corporativo y castrense salía de otra tienda media cuadra hacía el fondo. Caminaba orgulloso, perfectamente afeitado y con el pelo muy corto, con un maletin y su kepis en la otra mano sonreía a la gente sedado de poder y sintiendose el mismo el dueño del gobierno mundial.

A pesar de saber hacía meses sobre la llegada de la "comisión reguladora" del gobierno mundial me sentí angustiado, mi edad y mi salud no me permitían saltar agilmente de un lado a otro llenandome de indignación. Por eso verifique con la vista los escondites y revise de nuevo los cestos de basura de la puerta trasera, las portadas falsas de los libros, los burladores de escaneo. Todo listo. No me iba a pasar lo de Alejandria (guradando proporciones). Empezaría la nueva batalla espiritual y esta pelea sería en mi territorio, en mis términos y en mi lenguaje.

El oficial se detuvo metódicamente, hablo por su intercomunicador, respiro profundamente como si su trabajo fuera un gran sacrificio y se dirigio a mi puerta. su cuerpo se dirigio al marco para timbrar pero, al constatar que la puerta estaba abierta y que el sillon donde me encontraba solo estaba a unos metros de la misma, sintió incomodidad y su cuerpo y su andar perdio armonia, su rostro apacible dejo escapar incomodidad por una fracción de segundo.

Simulo de nuevo frialdad, entro por la puerta. Yo sabía que estaba incomodo, esperaba resistencia para poder demostrar su poder, pero encontró total libertad y amabilidad. Lo salude primero

-Buenas tardes, ¿que desea?

No iba a recibirlo dicéndole que sabía a que venía, había que dejarle algo de control o por lo menos que mantuviera esa sensación.

-Buenas tardes señor, no deseo nada. Vengo en nombre del gobierno mundial supervisando que no haya ninguna publicación o emisión terrorista que vaya en contra de los sagrados y absolutos principios que rigen nuestra sociedad. espero su cooperación.

Giro la cabeza y recorrió el lugar con la mirada.

-Especialmente en un lugar como este, usted entenderá que es muy importante la salud mental y la cooperación de la comunidad.

Le deje hacer, seguro de que no haría nada agresivo.

-Siga, puede revisar, le digo que personalmente no puedo mostrarle el lugar ya que soy viejo.
- Comprendo, no se preocupe.

En ese instante ingresaron dos hombres y una mujer que esperaban la señal. Inmediatamente revisaron cada rincón del lugar con guantes de latex. Lo hacían bruscamente pero dejaban todo de nuevo en su sitio.

-¿Me permite revisar su chip? Me dijo mientras iba tomandome del brazo derecho, no tuve tiempo de decirle que si.

Paso un lector por mi mano derecha, ya estaba acostumbrado a ese escaneo y sabía que mi falso chip burlaba todos los sistemas de rastreo, no conté con algo...

-Su chip no registra actividad alguna señor...
-Reinard.
-¿Exacto señor Reinard. A que se debe la falta de uso de su chip?
-No me muevo de mi tienda nunca señor...
-Franchaud... Veo señor Reinard y ¿que hace aquí todos los días?, no veo televisores, ni consolas ni reporductores de trideo...
- Me conformo con leer señor Franchaud, soy hombre poco exigente.
- No quise sugerir que la lectura sea un habito poco elevado, todo lo contrario, de hecho la inspeccion debe ser mucho más minuciosa pues la capacidad de comunicación de los libros y publicaciones siempre ha sido grande y no queremos que se filtre ningún mensaje erroneo.
(Subestime a Franchaud... Igual no creo que yo sea el único astuto o que pretendiera serlo).

Continua en una entrada más, por mucho.